
Las redes P2P son un tipo especial de redes. Quienes participan no asumen funciones como cliente o servidor. Cada participante se comporta como servidor y cliente al mismo tiempo. Se forma una conexión sin mediación entre usuarios y cualquier nodo de la red puede transmitir información al tiempo que la recibe. Esta información está guardada en los discos rígidos de cada participante de la red.
Las P2P cuestionan el statu quo de Internet. Los requerimientos técnicos para desplegarlas en toda su potencialidad asociativa son mínimos: en algunos casos se sirven de tecnología inalámbrica, en otros de conexión cableada y en algunos no hay conexión a Internet. Las ventajas son infinitas. La esencia está en el acceso distribuido a los recursos por fuera del streap-tease publicitario de la red comercial. Una huida a la cultura entendida como correlato de la mercancía virtualizada.
La redes P2P debaten el estatuto del cliente-espectador. Porque si bien es cierto que es sumamente complejo pensar por fuera de la radicalidad del mercado, las redes P2P están convirtiéndose poco a poco en una verdad convulsa, en la pesadilla organizada de los guardianes de la propiedad virtual.
El mediactivismo, y en particular las radios, pueden hacer un uso absolutamente transformador de estas redes. Un uso que incluso trascienda la posibilidad de compartir archivos en una red paralela -de por sí una actividad corrosiva del sistema- usando una vía novedosa y por fuera de los controles estatales y económicos para lograr una verdadera comunicación sin mediación.
Fuente : Cara y Señal